Unbroken: el valor de no rendirnos nunca.

 

Unbroken es una película estadounidense del año 2014 producida y dirigida por la bella Angelina Jolie, es protagonizada por Jack O’Connell, y muestra una parte bastante fuerte de la vida del atleta estadounidense Louis Zamperini.

Al empezar el filme vemos que Louis es un muchacho que no se da por vencido desde pequeño, incluso ante el acoso de los otros niños, por ejemplo, nunca se dejó doblegar. Su hermano que lo apoya en todo, le enseña el valor de creer en sí mismo y a nunca rendirse ante los problemas de la vida.

La película luego nos sitúa en el año 1936 y cuenta la historia verídica del joven atleta, que participó en los Juegos Olímpicos de ese año. Más tarde, se alistó en el Ejército de Estados Unidos, donde se convirtió en piloto de guerra. Durante la contienda, Zamperini sufrió un accidente en el Pacífico y se vio obligado a sobrevivir en una situación límite, sin agua ni comida, durante 47 días, hasta que los japoneses le detuvieron y lo apresaron. Así, la situación de Zamperini, convertido ahora en prisionero de guerra, se hizo aún más difícil, al punto de llegar a ser objeto de torturas por parte de sus captores.

En esta magnífica historia, se narran los episodios extraordinarios que vive el protagonista: en su juventud como hijo de inmigrantes italianos sujeto al matoneo de sus compañeros; como deportista de fama nacional que alcanzó, contra todos los pronósticos, al representar a su país como atleta en los juegos olímpicos de Berlín, antes de la Segunda Guerra Mundial; como tripulante de bombardero de esa guerra en el Pacífico; como sobreviviente de una increíble odisea durante muchos días perdido con sus compañeros en el mar; como heroico prisionero de guerra en los campos de prisioneros de Japón; y como atleta anciano que corre su

última carrera olímpica a edad avanzada, poco antes de morir. Es todo un guion de vida, melodramático y notable. De una persona que logra alcanzar el éxito porque precisamente, no se rinde, ya que es de espíritu Inquebrantable.

Y precisamente hablaremos un poco de lo más obvio que nos enseña este filme, y eso es el valor de no rendirnos nunca. En el largometraje vemos que nuestro protagonista pasa por un sinfín de pruebas que le pone la vida en frente desde muy temprana edad, pero aun así, Zamperini las enfrenta en vez de dar un paso a un lado o darles la espalda. Aun cuando podía evadir muchas situaciones que le podían causar dolor y sufrimiento, tenía algo muy marcado en su espíritu y era esas ganas de sobrellevar y sobrepasar los problemas que se le presentaban independientemente de la magnitud que pudiesen tener, e independientemente de la recompensa que pudiese obtener. Lo importante para él era no doblegarse a un nivel espiritual. En nuestras vidas y en nuestras metas eventualmente tendemos a tomar los caminos más fáciles o a evadir las complicaciones en su totalidad, y bueno, es normal que lo hagamos porque precisamente no queremos pasar por malos ratos, incomodidades, o sufrimientos. Pero también debemos tomar en cuenta que esas dificultades que se nos presentan tienen su razón de ser, y que a pesar de que enfrentarlas aparentemente no nos conduciría a obtener una gran recompensa, en realidad el simple hecho de decidir darle la cara a esas eventualidades es ya un gran paso adelante hacia nuestro desarrollo como personas responsables de nuestras vidas y de lo que hacemos con ellas. Al igual que Zamperini debemos comprender que independientemente de nuestra recompensa, sea un “bien hecho” que venga de un desconocido, o una medalla de oro en los juegos olímpicos, debemos siempre darle la cara a nuestros obstáculos y entender cómo sobrepasarlos o superarlos para así poder alcanzar la CIMA.

 

Jesús Vasquez

@jesusvasquezm

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